La diferencia entre quienes logran la libertad financiera y quienes no, no es cuánto ganan, sino cuántos cerdos tienen viviendo gratis en su sala. Hoy es el día de la gran limpia. Coja el desinfectante financiero (su presupuesto), abra las puertas (su extracto bancario) y empiece a empujar a esos cerdos hacia la puerta de salida.