Jacobs era totalmente contraria a la suburbanización, pero también a la densidad extrema e inhumana de las torres de departamentos. Ella defendía una densidad media-alta de edificios de 4 o 5 pisos en continuo (el típico "edificio de fachada continua" europeo o neoyorquino). Esta densidad genera suficiente clientela para el comercio local y suficiente vida en la calle, sin llegar al hacinamiento que produce la despersonalización.
La ciudad debe tener diferentes usos que atraigan a personas en diferentes horarios. No basta con oficinas que se vacían a las 6 PM; se necesitan viviendas, teatros, bares y talleres en la misma cuadra. "Una acera vacía es una acera peligrosa", escribió. La seguridad no viene de las cámaras ni de la policía, sino de los "ojos en la calle": los vecinos que miran desde sus ventanas, el tendero que abre hasta tarde, los jóvenes que van al cine. jane jacobs muerte y vida de las grandes ciudades
Jacobs también critica la teoría del movimiento moderno, que enfatizaba la importancia de la eficiencia, la racionalidad y la estandarización en el diseño urbano. Según esta teoría, las ciudades debían ser diseñadas como sistemas racionales y eficientes, con calles amplias y rectas, y edificios altos y funcionalistas. Sin embargo, Jacobs argumenta que esta aproximación ignoraba la complejidad y la riqueza de la experiencia urbana, y que resultaba en ciudades que eran monótonas, aburridas y poco humanas. Jacobs era totalmente contraria a la suburbanización, pero
Hoy, conceptos modernos como la o el urbanismo táctico son herederos directos del pensamiento de Jacobs. En un mundo que lucha contra el cambio climático y la soledad urbana, su defensa de la caminabilidad y el comercio local es más relevante que nunca. La ciudad debe tener diferentes usos que atraigan
Jacobs argumentaba que las ciudades necesitan edificios viejos porque sus rentas suelen ser más bajas, permitiendo que prosperen librerías, talleres de artistas o pequeños negocios locales que no podrían pagar los precios de un edificio de lujo.
, 1961) is widely considered the most influential work in the history of modern urban planning. A self-taught activist and journalist, Jacobs launched a scathing attack on the "orthodox" urban renewal of the 1950s, which she argued destroyed the very social and economic vitality that makes cities thrive. Core Arguments and Principles
Su lección final es ética: