Göring fue el interrogado más difícil. Inteligente, carismático y adicto a la morfina, dominaba la escena. El oficial interrogador Robert Storey lo describió como "un actor en un escenario". Göring negaba los crímenes de guerra, diciendo: "Yo solo cumplía órdenes. ¿Ustedes no bombardearon Dresde?". La estrategia final fue desnudar su vanidad: se le mostró cómo Hitler lo había despreciado en sus testamentos políticos. Göring, furioso, comenzó a hablar de las decisiones internas del Partido Nazi. Aun así, se suicidó la noche antes de su ahorcamiento, negando a la justicia la última palabra.
El arquitecto y Ministro de Armamentos adoptó una estrategia distinta: la de la responsabilidad compartida. Speer fue el más cooperativo en los interrogatorios, proporcionando detalles técnicos sobre la producción de guerra y reconociendo la derrota moral del régimen, lo que le permitió distanciarse del fanatismo de otros jerarcas y, eventualmente, evitar la horca. La Metodología del Interrogatorio interrogatorios el tercer reich en el banquillo